Biogás: La solución para valorizar residuos orgánicos industriales y evitar contaminación de rellenos sanitarios

  • Recientemente, autoridades aseguraron la factibilidad de construir una planta de producción de energía en base de residuos en la Región Metropolitana.
  • Si se trataran apropiadamente los residuos orgánicos, los rellenos sanitarios tendrían al menos un 40% más de capacidad.

Si bien ya existen algunos proyectos operativos de biogás en nuestro país, la tarea aún está pendiente y este mercado sigue siendo inmaduro. Recientemente, y en el marco del seminario ‘Sustainable Waste to Energy’, en el que estuvo presente el ministro de Energía, Andrés Rebolledo, y el intendente de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, ambas autoridades anunciaron que es factible instalar una planta de producción de energía en base de residuos en la Región Metropolitana, ya que existe vialidad técnica, social, económica y ambiental para la instalación de este tipo de plantas.

En dicho contexto, se sostuvo que implementar una planta que produzca calor y electricidad, además de resguardar las emisiones por gas, tomaría un plazo de ocho años, considerando su evaluación y ejecución.  No obstante, “de acuerdo a la experiencia que existe en el mercado actual, se podría elaborar en un año la ingeniería en Santiago -que se haga cargo de parte o de los desechos orgánicos- y en otro año la construcción posterior; es decir, en máximo dos años sería posible el desarrollo del proyecto”.

Así lo plantea José Miguel Ansoleaga, gerente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de Schwager Energy, entidad que tiene más de 10 años de experiencia en el desarrollo de ingenierías para la construcción y optimización de este tipo de proyectos; de hecho, Schwager Biogás ha asesorado al Ministerio de Energía (que ha tenido el biogás como tema y programa en su cartera) y a la Organización de Naciones Unidas (ONU) en la materia. “El objetivo principal de esta tecnología es la valorización de residuos orgánicos, orientada al cumplimiento de la norma ambiental vigente y, adicionalmente, la obtención de biogás, el que puede ser usado como combustible alternativo para ser transformado en electricidad o como reemplazo de combustibles fósiles”, afirma el ejecutivo.

Bondades y rentabilidad industrial

Un relleno domiciliario, como la mayoría de los que existen y son más conocidos, tiene poco más de un 40% de residuos orgánicos. El biogás “permite valorizar todos los residuos orgánicos de un relleno sanitario”, explica Ansoleaga, precisando que “si estos residuos fueran tratados en un proceso anaeróbico, permitiría tratar ese 40% del relleno y liberarlo para otros tipos de residuos”. “Las capacidades de los rellenos están calculadas incluyendo todos los residuos, por lo tanto, su vida útil considera el depósito de residuos orgánicos; si estos residuos fueran tratados los rellenos tendrían al menos un 40% más de capacidad y no sería necesario crear nuevos. Se permitiría recuperar y reutilizar un gran porcentaje de agua que está contenido en esos residuos y se eliminaría la contaminación por olores, moscas y de filtración a las napas de agua subterránea”, argumenta.

La alternativa de invertir en plantas de biogás para las distintas industrias que generan desechos orgánicos resulta ser de gran utilidad y rentabilidad económica. Por una parte, el convertir en biogás los desechos orgánicos, permite no contaminar aguas por infiltración, eliminar olores y moscas, y otras consecuencias que afectan a comunidades aledañas. El ejecutivo de Schwager dice que el efecto no es sólo medioambiental, puesto que “el tratamiento anaeróbico de residuos orgánicos permite generar energía, la cual puede ser vendida en el sistema interconectado o bien, utilizarla en los mismos procesos de la industria que genera desechos”.

Ejemplifica que la industria de los pollos y los cerdos necesitan de energía calórica para calentar las plantas donde son criados los animales. “Esto podría hacerse a costo cero utilizando el biogás que genera la misma empresa; también se puede generar electricidad con el biogás y esa energía utilizarla en los mismos, rentabilizando el negocio mediante energía renovable no convencional y cumpliendo así con la disminución de huella de carbono a nivel internacional; se genera una economía circular”, enfatiza.

Las industrias con potencial para generar biogás, a través de la revalorización de sus residuos, son lácteos, queserías, productoras de cerdo, productoras de aves, viñas, pescados, conservas, frutos deshidratados y alimentos congelados, entre otras. “Sin duda, son las agropecuarias las más beneficiadas, puesto que el biogás tiene un gran potencial en plantas productoras de carne animal, de vinos, de salsas y jugos, entre otras y que son los grandes generadores de residuos orgánicos y tendrían la posibilidad de valorizar esos residuos -que hoy botan- y generar energía”, manifiesta.

Ingeniería y operación

Schwager ha construido tres plantas propias, dos asociadas a la industria del queso y otra a subproductos de la leche. La planta de Purranque, que opera con los residuos orgánicos de la empresa Lácteos y Energía (filial de Schwager), “tiene una potencia de 1,5 MW y una eficiencia del 95%”, detalla el ejecutivo, agregando que “en promedio, trata 400m3 por día de residuos del suero de la leche y cuenta con un monitoreo remoto, tecnología propia”.

Asimismo, la planta de Puerto Octay es un activo de Schwager y trata los residuos de la quesería Puerto Octay. “Tiene una capacidad de generación de 200KW de energía eléctrica y 230 KW de energía térmica; cuenta con una eficiencia del 83% y recibe 150 m3 de residuos por día”, precisa.

Finalmente, la Planta de Osorno opera para tratar los residuos de la Quesería Lácteos Osorno y “recibe 250 m3 por día y tiene una eficiencia del 85% y una capacidad de generación de 530 KW de energía térmica”, concluye Ansoleaga.


Recibido de Silvia Pino Pavez, Ejecutiva de Cuentas, Allpress
Miniatura: Pixabay.