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Biodiversidad

Programa de Control Biológico para Mitigar la Invasión de Zarzamora en Juan Fernández

Juan Fernández: Un Archipiélago Único Amenazado por la Invasión de la Zarzamora

El archipiélago de Juan Fernández, ubicado a 670 kilómetros al oeste del puerto de San Antonio en la Región de Valparaíso, es uno de los territorios con mayor endemismo biológico del planeta. Más del 60% de las plantas vasculares y varias especies de aves que habitan estas islas no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Esta extraordinaria singularidad biológica llevó a la UNESCO a declarar el archipiélago Reserva de la Biosfera en 1977, y ha motivado décadas de esfuerzos de conservación para proteger su flora y fauna únicas.

Sin embargo, este patrimonio natural irreemplazable enfrenta una amenaza de enormes proporciones: la invasión de la zarzamora europea (Rubus ulmifolius), una planta trepadora de crecimiento agresivo que ha colonizado miles de hectáreas de las islas Robinson Crusoe y Alejandro Selkirk, desplazando la vegetación nativa y alterando radicalmente la estructura de los ecosistemas insulares. Ante la magnitud de esta invasión, un equipo de investigadores ha elaborado un innovador programa de control biológico diseñado específicamente para las condiciones únicas del archipiélago.

La Zarzamora en Juan Fernández: Historia de una Invasión Devastadora

La zarzamora fue introducida en el archipiélago de Juan Fernández durante el siglo XX, probablemente como planta frutal por los colonos de la isla Robinson Crusoe. En ausencia de los herbívoros y patógenos que controlan su crecimiento en Europa, la especie se multiplicó de forma explosiva, aprovechando las perturbaciones del suelo generadas por otras especies invasoras como el cerdo (Sus scrofa), la cabra (Capra hircus) y el conejo (Oryctolagus cuniculus), que a su vez facilitan la expansión de la zarzamora al remover la cobertura vegetal nativa.

Actualmente, la zarzamora ocupa extensas áreas de las partes bajas de la isla Robinson Crusoe, formando densas marañas impenetrables de hasta tres metros de altura que impiden el establecimiento y regeneración de las plantas nativas. Los impactos son múltiples: elimina el sotobosque nativo que sirve de alimento y refugio para aves endémicas como el rayadito de Juan Fernández (Aphrastura masafuerae) y el picaflor de Juan Fernández (Sephanoides fernandensis), altera el ciclo hidrológico de las cuencas insulares y aumenta el riesgo de erosión del suelo en las laderas.

Los Métodos de Control Convencionales y sus Limitaciones

Antes del desarrollo del programa de control biológico, los esfuerzos de manejo de la zarzamora en Juan Fernández se basaron principalmente en el control mecánico (corte y arrancado manual) y el control químico (aplicación de herbicidas sistémicos como el glifosato). Ambos métodos presentan limitaciones críticas en el contexto insular:

El control mecánico es extremadamente laborioso y costoso en las condiciones topográficas abruptas del archipiélago, y no elimina las raíces profundas de la planta ni las semillas viables acumuladas en el banco de semillas del suelo. La zarzamora rebrota vigorosamente tras el corte, requiriendo tratamientos repetidos que son difíciles de sostener con los recursos humanos y financieros disponibles.

El control químico con herbicidas genera preocupaciones por sus potenciales efectos sobre la flora nativa y la fauna invertebrada del suelo, especialmente en un ecosistema de alta sensibilidad como el de Juan Fernández. Además, la aplicación en áreas de pendiente pronunciada y cercanas a cursos de agua plantea riesgos de contaminación de las fuentes de agua potable que abastecen a la comunidad humana de la isla.

El Control Biológico: Un Agente Específico Contra la Zarzamora

El control biológico consiste en utilizar los enemigos naturales de una especie invasora —patógenos, insectos herbívoros, nematodos— para suprimir sus poblaciones de forma selectiva y sostenida. La clave del control biológico exitoso es la especificidad del agente de control: debe atacar preferentemente a la especie objetivo sin afectar a otras plantas o animales del ecosistema.

Para la zarzamora en Juan Fernández, el equipo investigador identificó al hongo Phragmidium violaceum como el candidato más prometedor. Este patógeno fúngico, que causa una roya (enfermedad) en las hojas del género Rubus, es utilizado exitosamente para el control de la zarzamora en otras partes del mundo, incluyendo Chile continental. Las pruebas de especificidad de huésped realizadas por el equipo demostraron que el hongo no infecta a las especies nativas del archipiélago que fueron evaluadas, un requisito indispensable para la autorización de su liberación.

Proceso de Investigación y Evaluación de Seguridad

El desarrollo de un programa de control biológico para una especie invasora en un ecosistema de alta biodiversidad endémica es un proceso científico riguroso que debe seguir protocolos internacionales estrictos. El equipo de investigadores realizó extensas pruebas de especificidad de huésped en condiciones controladas de laboratorio y cuarentena, exponiendo decenas de especies de plantas nativas y cultivadas del archipiélago al agente de control biológico para descartar riesgos de infección no deseada.

Estas pruebas son exigidas por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile, que debe evaluar y aprobar la introducción de cualquier agente de control biológico antes de su liberación en campo. El proceso de evaluación integra los resultados científicos con análisis de riesgo para el agroecosistema y la biodiversidad nativa, garantizando que la liberación del agente no genere impactos negativos imprevistos.

Implementación y Monitoreo del Programa en el Archipiélago

La implementación del programa de control biológico en Juan Fernández involucra la liberación controlada del agente en sitios representativos de la distribución de la zarzamora en la isla Robinson Crusoe, seguida de un monitoreo intensivo de la propagación del patógeno y de sus efectos sobre las poblaciones de la especie invasora y sobre la vegetación nativa circundante.

El seguimiento incluye evaluaciones periódicas de la cobertura y densidad de la zarzamora en parcelas permanentes, monitoreo de la salud de las plantas nativas en las zonas de liberación, y evaluaciones de la abundancia de aves y otros vertebrados que dependen de la vegetación nativa. Este monitoreo de largo plazo es fundamental para detectar tempranamente cualquier efecto no esperado y para ajustar la estrategia de manejo en consecuencia.

El Control Biológico en el Contexto de la Conservación de Islas

El caso de Juan Fernández se enmarca en una estrategia global de conservación de ecosistemas insulares, que reconoce a las islas oceánicas como laboratorios de evolución de alto valor pero extremadamente vulnerables a las invasiones biológicas. Proyectos similares de control biológico de especies invasoras se han desarrollado exitosamente en islas de Hawái, Nueva Zelanda, las Galápagos y las Islas Canarias, demostrando el potencial de este enfoque para la restauración de ecosistemas insulares degradados.

La erradicación de herbívoros exóticos (cabras, cerdos, conejos) en algunas zonas del archipiélago de Juan Fernández, combinada con el control biológico de la zarzamora y la plantación activa de especies nativas, configura una estrategia de restauración ecológica integral. El objetivo final es restablecer la composición, estructura y funcionalidad de los ecosistemas originales del archipiélago, garantizando la supervivencia de las especies endémicas únicas que allí habitan.

Este tipo de programas científicos de conservación se complementa con otros esfuerzos de protección de la biodiversidad de los ecosistemas de Chile, y con la campaña de protección del abejorro nativo Bombus dahlbomii, igualmente amenazado por una especie exótica invasora, configurando un panorama de urgencia conservacionista que demanda acción científica, regulatoria y ciudadana coordinada.

Carolina Muñoz Vega

Carolina Muñoz Vega

Periodista ambiental y bióloga marina con más de 12 años de experiencia cubriendo temas de ecología, conservación y sustentabilidad en Chile. Especializada en biodiversidad costera, cambio climático y políticas ambientales. Colaboradora en medios especializados y conferencista en foros de medio ambiente en la Región del Biobío.