Bienal de Arquitectura: poniendo en valor la conexión de las personas con el barrio

Por: Uwe Rohwedder
Director de las carreras Arquitectura y Arquitectura del Paisaje, U. Central

Con el mensaje ‘tu puedes ser un agente de cambio en tu propio entorno, barrio o vecindad’, esta versión número 21 de la Bienal de Arquitectura, organizada por el Colegio de Arquitectos de Chile, busca acercar los hechos arquitectónicos a la gente.

Entender y articular necesidades comunes y corrientes que se le pueden demandar a la arquitectura, desde la disciplina, comprender las formas de enfrentar lo cotidiano, buscar formas que permitan el acceso de los servicios profesionales a las comunidades más necesitadas para visualizar propuestas arquitectónicas y urbanas, que a su vez den buenas soluciones a tantas necesidades y demandas ciudadanas

Quizás esto nos lleve un poco de vuelta a nuestros orígenes, lo más que se pueda para volver a hacer las cosas un poco mejor. Respetar todas las formas de vida implica elevar nuestros niveles de conciencia para entender que el espacio construido y modificado por nuestras manos, debe permitir un mejor desarrollo de nuestros sentidos, de convivir mejor, de un habitar más saludable y lo más importante diseñar lo público para que la gente se vuelva a encontrar en algo tan sencillo como lo es la calle.

Año a año, la vivienda sigue siendo lo más construido, configurándose la ciudad desde la necesidad más básica: habitar lo cotidiano. De ahí es donde lo común, corriente y colectivo empieza a ser cada vez más relevante y trascendental en el crecimiento y regeneración de nuestras ciudades.

Desde la academia entendemos la arquitectura como un derecho humano, capaz de articular los sueños y aspiraciones de nuestros ciudadanos y vecinos. La recuperación del patrimonio, la vida de barrio, los espacios comunes como escenarios abiertos para diversas manifestaciones que transitan desde el activismo urbano, la expresión artística, los murales participativos y las materias del paisaje; son condiciones que pueden crear conciencia sobre la existencia de nuestra profesión para generar integridad, calidad y nuevas formas de vida.

Estas que en su conjunto nos deben llevar a estar mejor preparados para enfrentar los desafíos del cambio climático, nos obliga a bajar las emisiones y las huellas de carbono, si es que queremos dejarle un legado con amor a esos niños que acaban de nacer y tantos otros por venir. Debemos dejar de hablar de arquitectura para la pobreza, simplemente porque la arquitectura como derecho debe ser buena para todos.


Recibido de Katherine Flores, U. Central.