Compromisos de Chile en el Acuerdo de París: Balance y Desafíos de la Acción Climática
Chile y el Acuerdo de París sobre Cambio Climático
Chile fue uno de los primeros países latinoamericanos en ratificar el Acuerdo de París en 2017, comprometiéndose a contribuir al objetivo global de limitar el aumento de la temperatura mundial a 1,5 grados Celsius respecto a los niveles preindustriales. Como anfitrión de la COP25, aunque finalmente celebrada en Madrid, Chile reafirmó su liderazgo regional en acción climática y la ambición de sus compromisos nacionales.
La Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) de Chile establece metas concretas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, incluyendo un presupuesto de emisiones hasta 2030, el compromiso de alcanzar el peak de emisiones antes de 2025, la meta de carbono neutralidad al 2050, y la reducción de las emisiones del sector eléctrico mediante la eliminación de las centrales a carbón.
Avances en Descarbonización del Sector Eléctrico
El sector eléctrico ha sido el ámbito donde Chile ha logrado los mayores avances en su acción climática. El crecimiento exponencial de las energías renovables no convencionales ha transformado la matriz de generación, pasando de una participación marginal a representar una fracción significativa de la electricidad generada. El plan de retiro de centrales a carbón avanza según el calendario acordado.
La Ley de Cambio Climático, promulgada en 2022, establece el marco legal para la meta de carbono neutralidad al 2050 y crea institucionalidad para la gestión climática, incluyendo el Consejo Nacional para la Sustentabilidad y el Cambio Climático y los comités regionales. Esta ley convierte a Chile en uno de los pocos países en desarrollo que ha legislado sobre la carbono neutralidad.
Desafíos en Transporte, Industria y Uso del Suelo
Si bien el sector eléctrico muestra avances significativos, otros sectores enfrentan mayores desafíos. El transporte, responsable de una proporción importante de las emisiones nacionales, requiere una transformación acelerada hacia la electromovilidad y el transporte público limpio. La industria y la minería necesitan adoptar tecnologías de bajas emisiones y eficiencia energética.
El sector de uso del suelo, cambio de uso del suelo y silvicultura (LULUCF) presenta tanto desafíos como oportunidades. La deforestación y los incendios forestales liberan carbono almacenado, mientras que la reforestación y la restauración de ecosistemas degradados pueden capturar cantidades significativas de CO2. Las iniciativas de reforestación con bosque nativo son clave en esta estrategia.
Financiamiento y Justicia Climática
El cumplimiento de los compromisos climáticos requiere inversiones significativas tanto del sector público como del privado. Chile ha avanzado en la emisión de bonos verdes soberanos y en la creación de mecanismos financieros para canalizar inversiones hacia proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático. Sin embargo, el financiamiento disponible aún es insuficiente para cubrir todas las necesidades identificadas.
La justicia climática es otro aspecto relevante de los compromisos de Chile, reconociendo que los impactos del cambio climático afectan de manera desproporcionada a las comunidades más vulnerables. Las políticas de adaptación deben priorizar a estas comunidades, asegurando que la transición hacia una economía baja en carbono sea justa e inclusiva, sin dejar a nadie atrás en el camino hacia el desarrollo sustentable.